Hector Soria
Cuanto más hablas, menos vendes.
Todos conocemos al tío que no es nada del otro mundo y se lleva a quien quiere.
Y todos conocemos al guapo que lleva toda la noche en la barra con el vaso en la mano, mirando.
La diferencia entre los dos no es la cara.
Es que uno se ha acercado veinte veces y le han dicho que no diecisiete. Y el otro se ha acercado cero veces y no le ha dicho que no nadie, que es exactamente lo que él quería.
El del vaso no está esperando el momento. Está esperando a estar seguro.
Y no va a llegar. Nadie ha estado nunca seguro antes de acercarse a alguien. Te vas con el no puesto o te quedas en la barra, esas son las dos opciones.
Y la segunda parece más cómoda porque el precio no se paga esa noche.
Se paga a los treinta y cinco.
Y no estoy hablando de sexo.
Tú esto lo sabes. Lo sabes desde los dieciséis.
Sabes perfectamente que el que se come los noes acaba llevándose algo, y que el que no se los come no se lleva nada. Lo has visto mil veces y sigues sin poder discutirlo.
Y luego sales de ahí, y con tu vida haces exactamente lo contrario.
Llevas años esperando a estar seguro.
Seguro de que esta vez no la vas a cagar. Seguro de que se te va a dar bien antes de probarlo. Seguro de que es buen momento, de que tienes el dinero suficiente, de que ya sabes bastante.
Y como nunca estás seguro, nunca te acercas.
Lo llamas ser prudente. Ser realista. Estar centrado.
Pero tú y yo sabemos lo que es, porque es lo mismo que le pasaba al del vaso en la barra.
Y mientras tanto pasa el tiempo, que es lo único que no vuelve.
Mira a los que llevan quince años donde tú llevas dos. Esa gente entró igual que tú, pensando lo mismo que tú, diciéndose que era temporal.
Nadie se levanta un lunes y decide quedarse veinte años. Se queda un mes más porque el sueldo no está mal. Y otro porque ahora no toca. Y otro porque total.
Un día echas la cuenta y han pasado seis.
Y cuando alguien te pregunta qué tal, dices que bien. Y no estás mintiendo, que es la peor parte: ya no notas la diferencia.
Ahora te digo lo que igual no te esperas.
Esto de lo que te hablo, cerrar ventas por videollamada, es literalmente lo mismo.
No gana el que mejor habla, igual que no ganaba el guapo. Gana el que hace cuatrocientas llamadas mientras el otro se prepara para hacer la primera. Gana el que se come veinte noes un martes y el miércoles se vuelve a sentar delante de la cámara.
No es talento. Son horas de vuelo.
Y lo bueno de que sea así es que no depende de en qué familia naciste, ni del talento que tengas, ni de tu carrera, ni de si eres lanzado. Depende de cuántas veces te acerques.
Por eso el que mejor cierra no es el que más habla. Es el que mejor pregunta.
Yo he repartido pizzas, he sido carpintero de aluminio, he trabajado en una fábrica y he estado en un supermercado. Y crecí en una casa de Hospitalet de Llobregat donde hubo épocas de apretarse el cinturón para llegar a fin de mes.
No lo cuento para que me aplaudas. Lo cuento porque cuando alguien te dice que se puede, lo primero que piensas es de dónde habrá salido este.
Pues de ahí. Y lo único que cambió no fue la suerte.
Fue dejar de esperar a estar seguro.
Hector Soria
Cómo se cierra una venta por videollamada. Qué digo cuando me sueltan que se lo tienen que pensar. Lo que veo cada semana en las llamadas de mi equipo, incluido lo que sale mal. Escribimos Arnau (manager de ventas) y un servidor. No todos los días, pero de forma constante.
Entrar al grupo Es gratis y te piras cuando quieras.Y lo voy a hacer delante de ti, sin esconderme.
Fíjate en cómo lo hago, no solo en lo que digo. En qué pregunto antes de proponerte nada. En cómo escribo los mensajes. En dónde me callo y dejo que contestes tú.
No lo vas a ver en un vídeo preparado, lo vas a ver en directo y semana tras semana. Y si prestas un poco de atención vas a aprender a cerrar sin que yo te dé una sola clase.
Y no solo ventas: también cuando negocies lo que cobras, cuando quieras convencer a alguien en tu casa o cuando te toque pedir algo que te da apuro pedir.
Luego, si te interesa, eso mismo lo aplicas en videollamadas y cobras una comisión por hacerlo.
Puedes estar ahí dentro un año entero sin comprarme nada. Hay bastante gente haciendo exactamente eso.
Aun así, entroNo entres si necesitas dinero el mes que viene.
No entres si lo que buscas es que alguien te dé un puesto, un horario y una nómina.
No entres si has comprado tres formaciones y piensas que las tres eran una mierda. El problema no era la formación.
No entres si quieres ganar rápido y sin que nadie te corrija.
Entra si estás dispuesto a hacer el ridículo unas semanas delante de gente que sabe más que tú, y a repetirlo hasta que deje de dar vergüenza.
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